Dios sigue llamando...
El tema de las vocaciones a la vida religiosa, sacerdotal o misionera es más que nunca actual. Es un hecho que las vocaciones ya no fluyen como hace años. ¿Será que Dios se ha olvidado de enviar vocaciones a su Iglesia?
Entre las razones que se aducen para explicar la disminución de vocaciones en los seminarios y comunidades religiosas están las siguientes:
Los tiempos han cambiado. Los jóvenes son diferentes. Ya no hay compromiso y la vida consagrada despierta más temores que entusiasmos. Los jóvenes de hoy están demasiado influenciados por los medios de comunicación que promueven un estilo de vida diferente al que exige el Evangelio.
Los sacerdotes y religiosos han perdido credibilidad ante los ojos de los jóvenes. Otras carreras ofrecen mayores atractivos que la vida religiosa, sacerdotal o misionera.
Frente a un desánimo bastante generalizado, Juan Pablo II, en su Mensaje para la Jornada de Oración por las Vocaciones nos comparte su convicción de que «en el ánimo de las nuevas generaciones es mayor la atracción hacia los valores del espíritu, mayor el ansia de santidad». ¿Será verdad? ¿Cómo podremos compaginar la convicción del papa con la experiencia negativa de muchos promotores vocacionales? ¿Estamos todavía a tiempo para no perder la esperanza?
El papa, en el mensaje mencionado, sugiere una serie de medidas para recuperar la confianza en el dueño de la mies para que siga enviando operarios a sus campos:
–Cultivar un profundo espíritu de oración, alimentado por la escucha diaria de la Palabra de Dios.
–Ponerse frente al corazón a Cristo para comprender el misterio de la existencia y de la propia vocación.
–Que los padres y educadores cristianos, sacerdotes, religiosos y catequistas ayuden a los jóvenes a encontrar su camino.
–Promover una pastoral vocacional, vasta y capilar, que incluya las parroquias, los centros educativos y las familias. Una pastoral que lleve a una reflexión basada en los valores de la vida que motive a los jóvenes a dar una respuesta a la llamada de Dios, sobre todo de parte de quienes Dios llama a una entrega total por el reino.
–Ponerse en manos de María que los invita a escuchar a su Hijo.
Duc in altum, boga mar adentro, es la consigna de Jesús para ti joven que quieres entregar tu vida al servicio del reino
